Torrejón el Rubio, Corazón de Monfragüe

De la cientos de entradas que pululan en los buscadores sobre Monfragüe has parado en esta. Cielo santo, qué complejo es hablar de Monfragüe sin ser un espejo o un burdo "fusilado" de otros textos. ¡Qué aburrido!, ¿verdad? Por eso, en estas líneas, vamos a pasar de puntillas por todos los lugares comunes y tópicos para centrarnos en sensaciones, descripciones y anécdotas más personales sobre nuestro querido Parque Nacional. Además, te preguntarás: ¿Por qué Torrejón el Rubio, corazón de Monfragüe? Para eso deberás esperar un poco más.

Torrejón el Rubio, Corazón de MonfragüeAntes de continuar con nuestro texto, si quieres consultar algún dato interesante puedes pinchar en el siguiente enlace.

Monfragüe es un lugar con encanto, formado por la acción de los cinco elementos: Agua, Tierra, Viento, Fuego y Hombre.

El Agua. En un principio, hace millones de años, el mar cubría toda la zona. Muy despacio fue retirándose. Sus herederos fueron los ríos que trajeron con ellos distintos minerales que formaron las pizarras y cuarcitas. Éstas crearon la tierra. La tierra durante miles de años, recibió el galope del viento y el cosquilleo del agua; entre los dos moldearon la tierra, dándole el aspecto que hoy conocemos, con las pizarras como cimiento y sustento y con la cuarcita coronando las sierras, creando bellas crestas y hermosas portillas, por donde los testarudos ríos huyen hacia el mar. Después, la vegetación fue creciendo. Las encinas, alcornoques, brezos, madroños, quejigos, jaras y hasta 300 especies distintas. Ellos configuraron el bosque mediterráneo. En él encontraron cobijo distintos animales, entre ellos el hombre. Al principio el hombre aprovechó la caza de la zona y sus frutos para sobrevivir. Pero pronto le entró la voracidad. Y esto no era suficiente. Por ello, en aquellos lugares lejanos de la sierra, donde había más agua, comenzó a buscar pasto para el ganado que domesticó. Moldeó para ello el monte mediterráneo, haciendo clareos para el pasto. Utilizó el fuego controlado, las podas y el pastoreo para crear las dehesas. El monte mediterráneo se quedó en las sierras, especialmente en las umbrías, donde la vegetación era mucho más tupida. Allí el hombre solo se adentraba con sus cabras, a cazar o a esconderse como un delincuente. En este entorno, en Monfragüe, encontraron muchas especies el lugar tranquilo donde vivir y reproducirse, las sierras, y el mercado donde abastecerse para poder comer en las dehesas.  Por ejemplo, ¿Por qué vivían tantas águilas imperiales aquí? Porque las dehesas eran enormes criaderos de conejos, como relatan distintos cronistas en los siglos XVII y XVIII.

Torrejón el Rubio, Corazón de MonfragüeMonfragüe es un lugar ideal para la contemplación, sin prisa. Por eso, es preciso abandonar el coche, calzarse las botas, subirse a la bici y ponerse piel a piel con la naturaleza, compartiendo fríos o sudores, dejando que ese ambiente especial nos acaricie y nos arrebate el recuerdo.

"Torrejón el Rubio, Corazón de Monfragüe", no es un mero eslogan publicitario. Se trata de la descripción de la importancia que su término municipal aporta a la riqueza ambiental y cultural del Parque Nacional.

El 23% de la superficie de Torrejón el Rubio está dentro de los límites del Parque Nacional. Gran parte de la zona visitable, de lo que puedes ver cuando viajas hasta este paraje, está en el término municipal de nuestro pueblo. Por ejemplo, el Castillo y la Ermita, así como el Abrigo de las pinturas rupestres pertenecen a 5.000 metros cuadrados propiedad del pueblo de Torrejón el Rubio. Las panorámicas que se observan desde su altura han seducido a nuestros antepasados; allí han organizado sus zonas de vigilancias los celtíberos, los romanos, los visigodos, los árabes, los cristianos y ahora, en vez de ser atalaya para la guerra, es lugar para la contemplación. La única guerra que se observa es la de los buitres contra el cielo, la del horizonte con la nieblina o la del vértigo frente a la altura. Lugares como el mirador del Salto del Gitano, la Fuente del Francés, las rutas de la umbría, la que viaja desde la citada fuente al castillo o deambula hacia la Casa de los Peones Camineros, se encuentran en Torrejón el Rubio.

Uno de los principales tesoros de Monfragüe son sus umbrías. Es allí donde se puede observar el bosque mediterráneo en todo su esplendor, como espejo de lo que un día conformaba gran parte de la vegetación en esta zona, transformándose en uno de los últimos lugares donde se conserva. Gran parte de sus umbrías se encuentran en el término municipal de Torrejón el Rubio. Si hablamos de aves, en nuestro término, están la mitad de parejas de águila imperial de las censadas en Monfragüe, así como una de las principales colonias de buitre negro y leonado de la zona.

En este mismo apartado, puedes consultar las mejores rutas turísticas en nuestro pueblo, así como los monumentos históricos y otros puntos de interés.

 

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